La fase de preparación de un proyecto de traducción

En cuanto ya tenemos confirmado un nuevo encargo de traducción, merece la pena dedicar un rato a prepararlo bien antes de empezar con la tarea de traducir. Definirlo y organizarlo correctamente nos puede ahorrar tiempo y quebraderos de cabeza más adelante. Y contribuye también a garantizar la calidad de nuestro trabajo.

Esta fase la podemos dividir en cinco etapas, cuya duración variará en función de la complejidad del proyecto.

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Imagen de Free-Photos en Pixabay

1. Definimos el proyecto en nuestro sistema interno de gestión

Preparamos la ficha correspondiente con todos los datos: referencia, cliente, contacto o gestor del proyecto, servicio y combinación de idiomas, volumen y tarifa, fecha de entrega y notas pertinentes (para tener toda esta información bajo control utilizo el programa LPS Expert).

En los días frenéticos con encargos urgentes y acumulación de tareas, nos puede pasar por la cabeza dejarlo para más tarde, pero entonces corremos el riesgo de omitir algo o equivocarnos en algún dato relevante o, como mínimo, necesitaremos más tiempo para recuperarlos. Es mejor anotar todos los datos cuando tenemos la información reciente, en particular las instrucciones específicas que nos ha dado el cliente.

2. Preparamos la carpeta del proyecto 

En mi caso, para cada proyecto creo una carpeta que incluye cuatro subcarpetas. Una denominada Gestión, donde guardo toda la documentación relacionada con la gestión del proyecto: presupuesto y/o hoja de pedido, hoja de dudas y anotaciones e instrucciones de QA. En las otras tres, Originales, Revisión y Traducciones, tal como sus nombres indican, guardo los documentos correspondientes a cada versión del texto.

3. Revisamos los documentos originales

Frenamos el ímpetu de empezar a traducir enseguida i revisamos todos los documentos del proyecto. Esta etapa tiene tres objetivos:

– Comprobar que tenemos todos los documentos, que los podemos abrir y que todos son legibles. Es muy recomendable hacerlo enseguida, especialmente si tenemos previsto empezar el trabajo fuera del horario del cliente. Si nos encontramos con problemas con los archivos que no podemos resolver en ese momento al trabajo se nos atrasará.

– Mirar que el recuento coincida con el que nos ha indicado el cliente o el que nos consta, no solamente por una cuestión de precio, sino para no encontrarnos con más palabras de las previstas y que el plazo inicialmente acordado sea demasiado justo..

–  Intentar detectar y anticipar posibles dificultades. Si en el documento figuran imágenes no editables con textos, tendremos que consultar qué quiere hacer el cliente en este caso. Si los documentos originales son en pdf e incluyen encabezados y pies de página, tablas, etc. tendremos que revisar a fondo la versión editable del documento (ya sea antes de traducirlo o después) porque a menudo la conversión de formato de estos elementos presenta problemas.

4. Preparamos todo el material necesario para llevar a cabo el encargo con las máximas garantías

Es el momento de definir la memoria de traducción que usaremos así como las bases de términos que nos pueden resultar útiles.

También comprobamos si disponemos de otros materiales de referencia o anotaciones que hayamos utilizado en proyectos anteriores de ese mismo cliente o de la temática del proyecto en cuestión.

5. Planificamos el encargo

Para terminar la preparación, anotamos bien en el calendario la fecha y la hora de entrega y distribuimos el trabajo en función los días de que disponemos. Es importante reservar tiempo para la revisión final tanto lingüística como de formato y, si el plazo nos lo permite, intentamos dejar margen para los imprevistos.

Y tú, ¿cómo preparas un proyecto antes de empezar a traducir? ¿Añadirías algún punto? Cualquier aportación será bienvenida :-).

Los glosarios terminológicos con Excel

Crear nuestros propios glosarios terminológicos es una parte fundamental del trabajo de un traductor, y muy en particular de los que nos dedicamos a traducciones especializadas. Tener unos buenos glosarios construidos a partir de los términos que hemos utilizado nos ayudan, por un lado, a aumentar la productividad, y por el otro, a mantener la coherencia en las traducciones de un mismo cliente. Ser rigurosos y constantes nos evitará tener que buscar de nuevo un término, con el consiguiente riesgo de no encontrarlo o de no encontrar aquél que en una ocasión nos resultó sumamente adecuado y del que no nos acordamos.

Sin embargo, crearlos y actualizarlos no es una tarea sencilla. Tendremos que escoger el programa, decidir si los clasificamos por cliente o por especialidadlos campos que deseamos incluir y, por último, establecer un protocolo o sistematizar el proceso para introducir los nuevos términos de modo que los glosarios sean totalmente fiables.

El programa

Mi experiencia me ha llevado a usar Excel tras haber probado durante tiempo Multiterm, una herramienta muy completa pero en la que introducir los datos es sumamente lento. Quizá para grandes empresas de traducción sea práctica, pero en cuanto a empecé a utilizar Excel el cambio me convenció desde el principio. Es cierto que si trabajamos con memorias de traducción no podremos recuperar de forma automática los términos, pero el resto de ventajas lo compensan: permite introducir los datos con mucha mayor rapidez, se pueden hacer modificaciones con muchísima facilidad y resaltar claramente aquellos términos que están pendientes de confirmación, por ejemplo. Además, es posible realizar búsquedas avanzadas y localizar los campos que no están completados mediante la función de los filtros, que he aprendido hace poco gracias a un curso a distancia de SIC. Si queréis una explicación detallada sobre esta función, podéis descargaros el pdf Glosarios terminológicos con Excelque he colgado en Slideshare).

La organización

Decidir si queremos organizar nuestros glosarios por clientes o por especialidad será clave tanto para la estructura del glosario como, posteriormente, para la recuperación de los términos. Desde mi punto de vista, aunque seguramente dependerá del tipo de traducciones que realice cada uno, resulta más práctico organizarlos por especialidades (glosarios de términos generales, jurídicos, económicos y científico-técnicos) puesto que de esta forma también podremos recuperar la terminología de cada cliente si incluimos el campo correspondiente en la estructura (encontraréis cómo hacerlo en la presentación Glosarios terminológicos con Excel). En cambio, si optamos por clasificarlos por clientes, nos será mucho más difícil localizar términos que podríamos utilizar para textos parecidos de otras empresas. Un ejemplo: si traducimos contratos y tenemos los glosarios organizados por clientes, la terminología específica de este tipo de documentos estará esparcida en diferentes fuentes y seguramente tendremos términos repetidos en diferentes glosarios (lo que supone duplicar esfuerzos) y tardaremos más tiempo en encontrarlos (seremos menos productivos).

Los campos

En cuanto a la información, aparte del término de origen y de destino, es imprescindible tener un campo para el cliente –por la razón comentada al final del párrafo anterior–, otro para el área temática(contratos, poderes, herencias…), otro para la fuente de la que se ha obtenido el término de destino y, por último, un campo de observaciones. En este campo podemos añadir comentarios acerca del término tales como si es pertinente para determinados contextos. A mí me resulta muy práctico para introducir las notas al pie que utilizo en las traducciones juradas, es una manera de no tener que redactarlas de nuevo y garantizar una unidad.

La introducción de los datos

Por último, pero no por ello menos importante, debemos encontrar la forma de sistematizar la introducción de los datos. Lo mejor, por descontado, aunque no siempre sea posible, es incluirlos a medida que avanzamos en la traducción, resaltando aquellos que no nos convenzan o que estén pendientes de verificación. Una vez finalizada la traducción terminamos de actualizar el glosario con las opciones definitivas y las observaciones, si es necesario. Pero ya sabemos que cuando tenemos encima de la mesa un proyecto con un plazo de entrega más que justo dejamos lo del glosario para el final. En este caso, tendremos que ir apuntando el máximo de información posible para añadirla posteriormente.

Delicious es también una fuente de información

En la cápsula de formación Cómo utilizar herramientas web 2.0 en tu estrategia de marketing (organizada por Cibernàrium), a la que asistí antes del verano, se comentó que Delicious, además de ser una herramienta para guardar y clasificar enlaces, también permite crear avisos para recibir notificaciones cuando alguien guarda un enlace con una palabra concreta. No dio tiempo para más, sólo se mencionó esta función, y como poco después llegaron las vacaciones, dejé este tema de lado para profundizar en él a la vuelta.

Tras publicar aquí el primer artículo, Organizar el despacho, una amiga me recomendó ThinkWasaby, un blog sobre tecnología y productividad simple que inmediatamente agregué a mi lista. Y precisamente allí encontré el artículo Feeds vitaminados con las suscripciones de Delicious, dedicado a esta función, donde encontraréis una descripción muy clara y los pasos necesarios para configurarla.

Para los traductores, siempre ávidos por encontrar en la red nuevos diccionarios y glosarios, resulta una forma rápida y fácil de ampliar nuestra lista de recursos.

La página de inicio personalizada: toda la información en un mismo lugar

El entorno 2.0 ha cambiado por completo la forma de comunicarnos y de trabajar, y necesitaba ponerme al día, así que en primavera asistí a la cápsula de formación La oficina 2.0: Herramientas on line para tareas profesionales cotidianas organizada por Cibernàrium (Barcelona Activa). En tres horas vimos herramientas para organizarnos mejor, para trabajar en red y para conocer opiniones o hacer evaluaciones. Fue una sesión muy productiva, sobre todo gracias al descubrimiento de la página de inicio personalizada.

Hace tiempo que estar conectados a Internet se ha convertido en una obligación para poder desarrollar nuestra actividad profesional de forma eficaz. En Internet tenemos el correo electrónico, los contactos, la agenda, documentos, nuestros enlaces y los blogs que seguimos. Con esta herramienta podemos acceder a toda esta información de forma rápida y fácil porque agrupa todas las fuentes que consultamos a diario.

La página de inicio personalizada

¿Para qué sirve? Nos permite tener agrupadas en una misma pantalla todas las fuentes que consultamos y que hasta ahora teníamos esparcidas por diferentes sitios. Además podemos organizar estas fuentes en diferentes pestañas según su contenido (trabajo, blogs, etc.).

¿Cómo se crea? Se puede crear con iGoogle, MyYahoo!, Netvives, PageFlakes, etc. Para algunas como iGoogle o MyYahoo! es necesario tener activada su cuenta de correo electrónico, pero Netvives o PageFlakes ofrecen esta herramienta sin tener una cuenta de correo concreta.

¿Cómo se configura? Cuando hayamos decidido cuál utilizar, nos registraremos y podremos acceder a nuestra página, que estará vacía. A partir de ahí podemos definir cuántas pestañas queremos que tenga, dar un nombre a cada una de ellas y empezar a añadir el contenido. Por ejemplo, podemos tener una pestaña que incluya todo lo relacionado con nuestra actividad profesional (correo electrónico, agenda, documentos, enlaces) y otra dedicada a las fuentes de información (blogs, periódicos, etc.). Los elementos se añaden introduciendo la URL correspondiente y podemos organizarlos en diferentes columnas y en el orden que queramos, basta con arrastrar cada elemento. También podemos configurar un fondo diferente para cada pestaña, lo que nos ayudará a diferenciarlas con claridad (existen infinidad de diseños).

¿Por qué resulta tan útil? No solamente por el hecho de tenerlo todo en un mismo sitio y poder consultarlo desde cualquier lugar, sino también porque tenemos la información actualizada y nos permite ahorrar tiempo. Cada elemento que añadimos aparece en un recuadro en la pestaña que hemos seleccionado y, para acceder a cada elemento, solo tendremos que pulsar en el recuadro correspondiente. Si se trata de nuestro correo electrónico, aparecerán los últimos mensajes recibidos, y si pulsamos en él, accederemos directamente al gestor del correo. Si se trata de un blog, en el recuadro aparecerán los últimos artículos publicados y podremos decidir si hay alguno que nos interesa leer. Si hasta ahora accedías de forma independiente a todos los blogs que seguías, ahora los puedes tener todos juntos en una misma página y consultar en un vistazo las publicaciones recientes.

Para que os hagáis una idea, aquí tenéis una imagen de la pestaña de blogs de mi página de inicio:

De este modo, en una sola pantalla tenemos toda la información que necesitamos consultar habitualmente y nos permite estar al día de forma rápida y práctica.

Organizar el despacho

Acabo de incorporarme al trabajo tras las vacaciones, así que dedicaré esta primera semana a ponerlo de nuevo todo en marcha y, antes que nada, a terminar de ordenar el despacho.

Cada año, unos días antes del ansiado mes de descanso y desconexión, aprovecho para limpiar y reordenar la zona de trabajo. En principio sólo se trata de revisar los papeles que, inevitablemente, se han ido acumulando durante el curso para decidir cuáles merece la pena guardar y clasificarlos donde corresponda. Pero, durante esos momentos, siempre encuentro alguna forma mejor de organizar las cosas y, esta vez, el cambio ha sido incluso más profundo gracias a los artículos Be Productive Working at Home10 Ways to Relaxify Your Workspace, que contienen muy buenas ideas, especialmente para los que trabajamos en casa, para crear un entorno de trabajo más agradable y productivo, así que me he puesto manos a la obra y he aplicado algunos de los buenos consejos que dan. Aquí teneis un resumen de los más destacados, con algunas aportaciones.

Consejos para crear una zona de trabajo más productiva

  • Tener a mano todo lo que necesitamos para trabajar para evitar interrupciones innecesarias. Además, si tenemos a la vista únicamente lo relacionado con lo que estamos haciendo en ese momento y guardamos el resto, nos concentraremos mejor, y evitaremos distraernos con tareas pendientes. Un buen hábito es dejar preparado, antes de terminar la jornada laboral, lo que necesitaremos pare el día siguiente y guardar el resto en su sitio.
  • Eliminar todas las distracciones, especialmente las visuales que no son cosas específicas del trabajo y que pueden atraer nuestra atención. Para ello resulta especialmente útil tener espacios independientes donde guardar el material del trabajo de las cosas personales. Una buena forma es tener un lugar donde poner toda la correspondencia de la casa y los documentos personales. Y si en casa hay niños, con una pizarra y un calendario podemos convertir la cocina en el centro de gestión de la vida familiar.
  • Tener un lugar donde guardar de forma ordenada las cosas del trabajo: materiales de referencia bien clasificados, una bandeja para los trabajos en curso y otra para los terminados y un espacio exclusivo para los diccionarios y libros de consulta. De este modo podremos localizar fácilmente el material que necesitemos en cada momento.

Consejos para crear una zona de trabajo más agradable

Unos pocos cambios pueden ayudar a personalizar el despacho y a convertirlo en un lugar que forme parte de nosotros, en el que nos sintamos realmente cómodos.

  • Personalizarlo añadiendo objetos y fotos personales que nos recuerden buenos momentos.
  • Crear una atmósfera más relajante y un ambiente más acojedor poniendo una planta.
  • Refrescar el ambiente con un ambientador con vaporizador; será el toque final.

Y, por último, una buena iluminación, una superficie de trabajo adecuada (y despejada) y una silla cómoda también nos ayudarán a trabajar mejor.